jueves, 16 de febrero de 2012

Los anélidos (Annelida, del latín annellum, "anillo" y del griego ίδες ides, "miembro de un grupo") son un gran filo de animales invertebrados protóstomos de aspecto vermiforme y cuerpo segmentado en anillos.
El cuerpo de los anélidos está compuesto por numerosos metámeros o anillos similares entre sí. La anatomía interna de los anélidos refleja también la externa, con repetición de diversos órganos en cada metámero.
Se han descrito más de 16.700 especies, que incluyen los gusanos marinos poliquetos, las lombrices de tierra y las sanguijuelas. Se encuentran en la mayoría de los ambientes húmedos, sobre todo en el mar, pero también en agua dulce, e incluso hay especies terrestres. Su longitud va desde menos de un milímetro hasta más de 3 metros.
En el lenguaje popular se suele reunir a varios grupos de invertebrados bajo el nombre de "gusanos", término sin ningún valor taxonómico; muchas de las semejanzas entre estos filos de gusanos son convergencias evolutivas sin ningún valor filogenético. No todos los gusanos son anélidos. Existen diversos invertebrados con el cuerpo blando, alargado y cilíndrico que no pertenecen al grupo de los anélidos. Es el caso de los nematodos o los platelmintos, y de algunos artrópodos, como el ciempiés o las orugas que dan lugar a las mariposas.
Los anélidos son animales triblásticos provistos de una cavidad del cuerpo llamada celoma. Dicha cavidad está llena de fluido en el cual están suspendidos el intestino y otros órganos. Los Oligochaeta y Polychaeta tiene típicamente celomas espaciosos; en las sanguijuelas (Hirudinea), el celoma está en gran parte lleno de tejido y reducido a un sistema de canales estrechos. El celoma está dividido en segmentos, por medio de tabiques transversales, esto presenta una novedad evolutiva con respecto a los gusanos no segmentados, ya que al estar el celoma dividido en los distintos metámeros le permite, mediante la presión hidrostática que genera esta cavidad, realizar movimientos peristálticos, y así la locomoción del animal. En las especies más típicas, cada tabique separa un segmento del cuerpo, que incluye una porción de los sistemas nervioso y circulatorio, permitiendo que funcionen de modo relativamente independiente. A cada uno de estos segmentos independientes se le llama metámero. Cada metámero está marcado externamente por uno o más anillos ("anulli"). Los primeros metámeros forman la cabeza (hay pues, cefalización); el resto forman el tronco. La cabeza posee ganglios cerebroides y órganos sensoriales (visuales, olfatorios, táctiles).
El cuerpo de los anélidos está recubierto por una epidermis que segrega una delgada cutícula protectora; bajo la epidermis hay una capa de musculatura circular y bajo ésta una de fibras musculares longitudinales. En la lombriz de tierra, los músculos longitudinales están reforzados por laminillas de colágeno, y las sanguijuelas tiene una capa doble de músculos entre la capa de músculos circulares externa y la capa de músculos longitudinales interna.
En la mayoría de las especies que existen hay unas cerdas o quetas, lo que da nombre a los gusanos poliquetos marinos, y a las lombrices de tierra (oligoquetos).
El sistema vascular incluye un vaso dorsal que transporta la sangre hacia el frente del gusano, y un vaso longitudinal ventral que transporta la sangre en la dirección opuesta. Los dos sistemas están conectados por un seno vascular y por vasos laterales de varias clases; las lombrices incluso tienen ramificaciones capilares para la epidermis.
El sistema nervioso consta de una cadena nerviosa ventral desde la cual los nervios laterales salen hasta cada metámero.
El aparato excretor está formado por metanefridios, un par en cada metámero, que eliminan los desechos del segmento.
El crecimiento en muchos grupos ocurre por la duplicación de las unidades segmentarias individuales. En otros el número de segmentos está fijado desde el desarrollo temprano.

Reproducción asexual

La reproducción asexual por escisión es un método usado por algunos anélidos y permite que se reproduzcan rápidamente. La parte posterior del cuerpo se desprende y forma un nuevo individuo. La posición de rotura está determinada generalmente por un crecimiento epidérmico.Lumbriculus y Aulophorus, por ejemplo, son conocidos por reproducirse rompiendo el cuerpo en fragmentos semejantes. Muchos otros grupos no pueden reproducirse de esta forma, aunque pueden regenerar la mayor parte de los segmentos posteriores en la mayoría de los casos. Esto no es universal, y especialmente no ocurre entre las lombrices de tierra.


Reproducción sexual

La reproducción sexual permite que una especie se adapte mejor a su ambiente. Algunas especies de anélidos son hermafroditas, mientras que otras tienen sexos separados.
Los anélidos hermafroditas, como la lombriz de tierra, se aparean durante todo el año en condiciones ambientales favorables. La lombriz de tierra se aparea por copulación. Una pareja de lombrices se atrae por las secreciones de cada una: para copular ponen sus cuerpos juntos con sus cabezas en direcciones opuestas. El espermatozoide es transferido desde el poro masculino a la otra lombriz. Diferentes sistemas espermáticos han sido observados en diversos géneros: espermatecas internas (cámara para almacenar esperma) o espermatóforos, que son conectados al exterior del cuerpo de la otra lombriz.
La mayoría de los gusanos poliquetos tiene machos y hembras separados y fertilización externa. La primera etapa larval, que se pierde en algunos grupos, es una trocófora ciliada, similar a las que se encuentran en otros filos. El animal comienza a desarrollar sus segmentos, uno después de otro, hasta alcanzar su tamaño adulto. Los oligoquetos y las sanguijuelas tienden a ser hermafroditas y las larvas carecen de vida libre.

Zona protegida de Antequera

Antequera


La ciudad malagueña de Antequera, situada en el principal cruce de caminos de Andalucía y conocida por ello como “el corazón” de la comunidad autónoma, ha sido y es paso obligado para los viajeros de todos los tiempos. Su magnífico conjunto monumental es fruto de su pasado histórico, y se plasma en más de medio centenar de edificios de la arquitectura religiosa y civil, fechados entre la Edad del Bronce y el siglo XVIII.
Resulta muy difícil describir en unas pocas líneas los muchos siglos de historia que contemplan dólmenes, colegiatas, iglesias, conventos, palacios, arcos, puertas, alcazaba, capillas, ermitas, casas señoriales, palacetes y hasta la propia trama urbana.
Pero Antequera no es sólo sus atractivos monumentales, sino también los naturales, con parajes tan espléndidos como la fértil Vega o El Torcal, sorprendente paisaje kárstico que nos traslada millones de años atrás en la historia del planeta.

El campo antequerano condiciona también la gastronomía local, con la especialmente famosa porra antequerana como plato estrella. Los molletes son inevitables en el desayuno. Y los mantecados, el angelorum y el bienmesabe forman un conjunto de inigualables dulces salidos de los tornos de los conventos.



Relieve


Casi todo el municipio se sitúa entre los 400 y los 600msnm , siendo la mayor altitud el Cerro de la Cruz de la Sierra de Camarolos, de 1.443 m. El relieve de la depresión es llano, con excepción de algunas formas onduladas y la Peña de los Enamorados, roca solitaria de 880 m.

La cordillera está constituida por una cadena de sierras calizas del Jurásico agrupadas en tres sectores separados por el Valle de Abdalajísy el Puerto de las Pedrizas. Al oeste se encuentran las sierras de Huma, Llana y del Valle de Abdalajís, siendo esta última la que alcanza mayor altitud con 1.195 m. En el centro se levantan las sierras de Chimenea, El Torcal y de las Cabras, alcanzando los 1.369 m. en el Camorro Alto de la Sierra de Chimenea. En el sector este, se localiza en la sierra de Camarolos.

Al sur de la cordillera, el Corredor de Colmenar presenta una sucesión de suaves colinas y campiña alomada. Las mayores alturas corresponden al Cerro del Águila, de 1.171 m., el Pico de Jaralón, de 947 m., y el Cerro Caballo Blanco, de 922 m. Finalmente, cabe señalar la presencia de la llamada Transversal de Antequera, unidad alóctona del Triásico, que se sitúa entre la depresión y la cordillera. Está formada por pequeños relieves de aspecto alomado y altitudes entre los 600 y los 800 m. La ciudad de Antequera se sitúa a unos 575msnm.

Situación
Antequera constituye la cabecera de la comarca homónima, funcionando como centro administrativo, comercial y de servicios y equipamientos. Esta comarca es la principal vía natural de comunicación entre la Alta y la Baja Andalucía y al mismo tiempo entre la Costa del Sol y la Andalucía interior. El término municipal limita con 16 municipios de la provincia de Málaga y uno de la provincia de Córdoba; al norte limita con Humilladero, Mollina, Alameda y Benamejí; al noreste, con Cuevas Bajas; al noroeste, con Sierra de Yeguas y Fuente de Piedra; al oeste, con Campillos; al este, con Villanueva de Algaidas, Archidona y Villanueva del Rosario; al suroeste, con Ardales; al sureste, con Colmenar; y al sur limita con Casabermeja, Villanueva de la Concepción, Almogía, Valle de Abdalajísy Álora.


Flora y fauna

El clima de Antequera es favorable al desarrollo de una vegetación de tipo mesomediterráneotemplado. No obstante, debido a la sequía estival, la vegetación es bastante xerófila. Además, por la rocosidad y abruptuosidad de las sierras y la dedicación de la vega a la agricultura, las masas forestales se concentran sólo en algunas zonas, sobre todo en la parte norte de la cordillera, donde los suelos son aptos para la vegetación forestal.
Se distinguen encinares y montes adehesados en el Altiplano de las Lagunillas, Dehesa de Yeguas y la zona de la Saucedilla, donde se mezclan con majuelos, piornales y genistas, así como aulagas y retamas y pino carrasco de repoblación. Esta es la especie dominante en el Pinar del Romeral, mientras que el pino piñonero prevalece en el Pinar del Hacho. Otra zona de pinares se encuentra en la Sierra de Huma, donde los pinos se alternan con acebuches, enebros, sabinas y lentiscos. En las Sierra de las Cabras y Camarolos la vegetación es, en general, dispersa y está representada por majuelos, aulagas, lastonares, encinas y quejigos.
La vegetación de ribera ha desaparecido casi por completo y sólo permanece en algunos tramos del río Guadalhorce y los arroyos del Parroso, Cerezo, Cauche, Valdivia y la Yedra, donde se encuentran olmos, chopos, sauces, eucaliptos y álamos. Por el contrario, existen grandes zonas de vegetación degradada constituida por monte bajo y matorral, chaparral y algunas encinas.
Las sierras de Camarolos, del Co y de las Cabras albergan una fauna en la que están presentes más de 90 especies protegidas. En estas y otras zonas se ha detectado la presencia del búho real y el águila real, así como la perdiz y el conejo y varias especies de anfibios y reptiles. Cabe señalar que la Cordillera Antequerana sirve de corredor ecológico para especies como la cabra montés, ya que establece la conexión natural entre el Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama y el Parque Natural de la Sierra de las Nieves. De entre los espacios naturales protegidos, destaca El Torcal, que cuenta con la calificación de Paraje Natural desde 1989. Contiene importantes valores naturales: geomorfología, flora, fauna y paisaje, y encierra una de las muestras más impresionantes de paisaje kárstico de Europa.